Mar del Plata, la ciudad de las mil facetas

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Probablemente ninguna de las ciudades que he visitado tuvo para mi mutaciones o cambios en mi percepción como lo ha tenido Mar del Plata. Tal vez la pueda encasillar en algunas etapas bien definidas, La infancia, la adolescencia, la vida de adulto joven y ahora la de la madurez.

La infancia ha sido tal vez la de más descubrimientos, la vida sencilla a diario en la playa con mis padres, castillos de arena, pozos y los barquillos de premio; las colonias que hacíamos con los abundantes caracoles terrestres que había en los terrenos baldíos y los infaltables copetines vespertinos en la casa de la calle 3 de Febrero, de nuestro tío Juan .

Nuestro departamento de la costa, nos parecía hermoso y nos daba la libertad de ir varias veces al año: vacaciones todo el mes de enero, Semana Santa, vacaciones de invierno, 12 de octubre y algunos días en diciembre entre el fin de las clases y las fiestas.

También hubieron algunos años con acontecimientos excepcionales, como cuando se produjo la epidemia de poliomielitis en Buenos Aires, durante la cual nos fuimos a Mar del Plata durante un tiempo prolongado en búsqueda de mayor seguridad.

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Durante el verano, además de la playa mañana y tarde, con almuerzo en el departamento, cuando fuimos un poco mas grandes la bicicleta era el complemento ideal de las vacaciones haciendo recorridas por el barrio o la aventura de ir a comprar caramelos a la fábrica de Chimbote en la aquel entonces alejada calle Carlos Tejedor, aún de tierra, y que hoy se encuentra en un punto céntrico rodeada de negocios y casas. Más tarde algunos recorridos más extensos que éramos autorizados porque los hacíamos con mi primo mayor Juan Carlos.

También había excursiones infaltables con los mayores, como a las Sierras de los Padres, el Puerto, el Faro y muchas veces a Camet, Santa Clara o Miramar, pero no había mucho más, la vida era con los amigos ocasionales del departamento, con quienes nos quedábamos todas las noches charlando, en grupos de 10 o 15 y con los que salíamos después de cenar a comprar alfajores a la fábrica Havanna.

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Llegó la época de la adolescencia, los primeros viajes solos o con compañeros del secundario, las primeras salidas a bailar, con 14 o 15 años, los primeros besos con noviecitas efímeras, que duraban lo de las vacaciones. Allí concluyó lo que podría llamar lo que fue para mí la época de oro de Mar del Plata, seguramente lo mismo que deben sentir muchos que disfrutaron de ella durante su crecimiento.

Luego, durante la época de estudiante universitario, fui muy poco, porque con mayor libertad,  elegía otros programas, como ir a campos de amigos o algunos otros viajes más extensos.

En los años con los hijos chicos, también fuimos muy poco, la playa que no nos atraía por las multitudes habituales del verano y así pasamos décadas casi sin ir al departamento, aún luego de haberlo heredado.

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El imponente edificio del Golf Club de Mar del Plata

La compra del nuevo departamento con una excelente vista al mar, el entusiasmo por reciclarlo, coincidió con una etapa de redescubrimento de Mar del Plata, mucho más ligada a los placeres de la vida, la gastronomía, los paseos caminando por la costa y más recientemente con la vida cultural, visitando museos, como el del Mar creado hace poco, la casa de Victoria Ocampo, o el de las tradiciones en la Laguna de los Padres.

Es el lugar ideal para encontrarse con uno mismo, escribir yIMG_20170730_112802 MDP disfrutar, por lo cual tengo el firme propósito de ir más a menudo a Mar del Plata, sin embargo me doy cuenta que voy poco, porque los continuos viajes al exterior, las reuniones con mis amigos en Buenos Aires, el tenis de los fines de semana y tantas otras cosas, que hacen que no vaya a todo lo que quisiera a un lugar que siempre disfruto mucho y que a pesar de haber vivido cosas hermosas, que ya no volverán, al igual que la gente que me acompañó, no siento nostalgia de aquellos tiempos mejores, como dice el refrán.

Seguramente muchos de los que leen estas líneas tuvieron historias similares en sus respectivos lugares de vacaciones y se verán reflejados en estos sentimientos.

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